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Los editores de código.

By 21 Marzo, 2017Blog

Hoy quiero contarles un poco sobre mi experiencia con los editores de código y mostrarles las razones que me llevaron a escoger un editor sobre otro.  Mi primer acercamiento con códigos de programación fue cuando estaba en sexto de bachillerato, esto fue en el 2006 para ponerlos un poco en contexto. El profesor de sistemas nos empezó a explicar LOGO, el programa que íbamos a utilizar a lo largo del año.

Logo es un programa en el cual podemos hacer que una tortuga se mueva dentro de un panel blanco y que vaya dibujando un rastro por donde va pasando. Para mover la tortuga teníamos que introducir comandos en un pequeño editor que tenía el programa y oprimir un botón para que la tortuga siguiera los movimientos programados. Esta fue la primera vez que supe qué era un código y cómo podía programar. En el año 2009, en mis clases de informática nos empezaron a enseñar sobre HTML y sobre cómo hacer una página web, obviamente eran páginas muy simples y nada cercanas a como las conocemos hoy en día. El editor de código, por así decirlo, fue un simple Block de notas.

Con este programa solo tenía que poner unos simples tags de HTML, guardar el documento con una extensión .html y después hacer click en el archivo guardado y ¡voilà! podía ver mi página web en mi Internet Explorer (no tenía idea de la existencia de otros navegadores en ese momento). Después de dar estos primeros pasos haciendo una página, la curiosidad me llevó a investigar y a leer acerca de cómo desarrollarlas mejor. Sabía que, aunque con el block de notas podía hacer una página web perfectamente, era muy tedioso hacer algo más complejo. Entonces fue cuando encontré y decidí aprender a usar Dreamweaver. Este ya era un programa con todas las de la ley, un editor de código donde podía ver de diferentes colores la sintaxis del lenguaje que estuviera escribiendo, contaba con un visualizador de los archivos que componen el proyecto y, mejor aún, me indicaba cuando cometía errores escribiendo código. Para mí en ese momento este era el mejor editor de código del mundo, todo lo podía hacer mucho más fácil a la hora de hacer una página web, hasta podía pre visualizar cómo estaba quedando lo que iba haciendo, sencillamente mucho mejor que el block de notas.

En ese momento, entendí que si quería hacer páginas web cada vez mejores y en menos tiempo, el programa que utilizara debía tener unas características mínimas para empezar. Primero, que me permitiera identificar la sintaxis del lenguaje de programación, y de esta forma me ayudara a saber si estaba escribiendo bien. Segundo, que tuviera un manejador de proyectos, no más hojas de block de notas sueltas por todos lados. Y tercero, que me permitiera ver rápidamente el progreso de mi trabajo.

En el año 2012, entré a la universidad. En mi primer semestre, en una materia nos empezaron a enseñar java, y como era de esperarse nos dieron un programa para hacer nuestros primeros desarrollos en java, el tan conocido Eclipse.

Con eclipse entendí que un editor de código debía tener más cosas además de solo colores bonitos al escribir y líneas rojas donde hubiera escrito mal alguna palabra. En eclipse encontré un montón de herramientas que me ayudaban a escribir mejor código; entre ellas un autocompletado de código, y no solo un autocompletado de tags como podía hacer en Dreamweaver. Eclipse me indicaba las posibles palabras que quería escribir y me daba información sobre qué hacían los métodos que estaba llamando antes de terminar de escribirlos. Conocí otras características muy particulares, tales como la ayuda de “indentación”, indentar hace referencia a darle formato a un código por medio de espacios o “taps”. Otra característica fue la posibilidad de agregar fragmentos de código para no tener que escribir un código que se repitiera varias veces a lo largo de un proyecto; en vez de esto, el editor de código me colocaba el fragmento de código con una simple orden. Y la última, y una de las más importantes, un “debugueador”, este le permite al programador ir corriendo línea a línea su código para buscar los errores que causan un mal funcionamiento del programa. La lista de las características que debía tener un buen editor de código cada vez crecía más.

Cuando llegué a quinto semestre de sistemas solo había programado en java, y eclipse estaba más que perfecto para esta labor, pero en ese semestre inscribí una materia donde java ya no era lo único que se necesitaba, aparecieron nuevos lenguajes como javascript, html y css, todos estos para formar las herramientas básicas para construir una aplicación web. Y fue entonces cuando mi amor por eclipse decayó. La integración con otros lenguajes en eclipse no era tan buena como estaba acostumbrado con java; la indentación con html no era muy buena, en javascript ya no podía autocompletar tan bien como estaba acostumbrado y el debugeador para java no me servía con estos lenguajes. Así que fue el momento, hora de buscar una alternativa a eclipse, estaba seguro que tendría que haber cosas mejores que eclipse, y entonces encontré NetBeans.

Con NetBeans las cosas funcionaron mucho mejor a la hora de hacer una aplicación web. Podía visualizar rápidamente los estilos del css que tenía un tag de html sin tener que buscar en qué archivo y en qué línea estaban, la indentación funcionaba muy bien, tanto en html, css y javascript, y además seguía teniendo las mismas comodidades de cuando escribía en java con eclipse. Aunque no era visualmente tan agradable como eclipse, me servía perfectamente para lo que necesitaba en ese momento.

Desde hace un año hasta el presente (2017) empecé a aprender nuevos lenguajes de programación como Python y Typescript, y nuevos frameworks que se estaban haciendo muy populares en el mundo del desarrollo web como node js, angular o react js. Editores tan complejos y con tantas funcionalidades como Eclipse o NetBeans ya no eran tan prácticos para este mundo de la programación. Lo que necesitaba era un editor liviano, que soportara muy bien varios lenguajes de programación y que tuviera la mayor cantidad de herramientas a las que estaba acostumbrado. Así que empecé a utilizar Sublime.

Sublime es un editor de código que satisfacía mis necesidades en ese momento. Era bastante simple de utilizar, tenía características buenas y soportaba bien los principales lenguajes de programación. Aunque ya no contaba con un debugeador integrado y el autocompletado no era tan bueno como estaba acostumbrado en Eclipse o NetBeans. Además, me tocaba hacer muchas acciones por la terminal, tales como tareas de compilación y manejo de versionamiento de los proyectos.  Por un tiempo estuve conforme con Sublime, hasta que me di cuenta que se estaban demorando mucho en hacerle actualizaciones, y al ser un programa privado la comunidad del Open Source no podía ayudar mucho a mejorarlo.

Unos meses después un amigo me recomendó Atom. Un editor diseñado por nada más y nada menos que los genios de Github, una de las plataformas más grandes para el versionamiento de Open Source. Me encantó este editor. Era muy práctico, tenía todas las características de Sublime y al ser un editor Open Source tenía actualizaciones bastante rápidas y un montón de herramientas que otros programadores desarrollaban para el editor. Este fue mi editor preferido por un largo tiempo. Atom tenía todo lo necesario para programar excepto por uno que otro detalle que no lo dejaba ser perfecto. Al momento de abrirlo la primera vez tomaba una gran cantidad de tiempo en arrancar. “Debugear” no era una tarea tan simple como en Eclipse o en NetBeans, pero bueno podía vivir con esos percances.

Por cosas de la vida, un día navegando en internet encontré a Visual Studio Code (VSC) mi actual editor de código y mi favorito. Fue desarrollado por Microsoft alrededor de 2015 y sencillamente tiene todas las características que estuve encontrando en los editores que hablé anteriormente. Es un editor bastante liviano. Ya no más esperar que Atom arrancara; además, maneja muy bien la integración con una gran cantidad de lenguajes de programación, el autocompletado de código me ha funcionado de forma excelente, crear fragmentos de código y agregar configuraciones sobre el editor según el tipo de proyecto ha sido muy fácil y rápido, y lo mejor de todo para mí: ya viene integrado con una herramienta para poder “debugear”. Hasta el momento he encontrado en este editor todas las herramientas y facilidades que he creído necesarias a lo largo de mi vida como programador.

Ya para terminar quiero decir que en VSC encontré una herramienta que hace más fácil mis labores como programador, pero estas características no son absolutas ni son iguales para los distintos campos de la programación; aunque para el campo en el que me desempeño, VSC me ha funcionado bastante bien, para otros campos tal vez no sea la mejor herramienta. Por eso, en términos de editores de códigos el mejor es el que te ayude a hacer tu trabajo de la forma más rápida y eficiente.

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