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Indocumentada en un mundo digital

By 14 Julio, 2017Blog

¿Qué tan necesarios son documentos como la cédula o las tarjetas de crédito en un mundo donde toda nuestra información está en línea?

El otro día leí que perder los papeles es la peor pesadilla de un colombiano. Aproximadamente puede costar unos $200.000 recuperar la “santísima trinidad” de los documentos: La cédula, la libreta militar y el pase. Aunque el costo económico es menor comparado con el costo en tiempo. Todos sabemos como son las filas en la registraduría o el departamento de tránsito. Mejor dicho, perder los papeles es algo que nadie le desearía, como dice el dicho, ni a su peor enemigo.

Pués al parecer alguien debe odiarme mucho, porque justamente eso fue lo que me pasó hace ya casi 4 meses. No tengo la más remota idea donde o cuando, boté la cédula. Debo admitir que soy un poco despistada y seguramente se me cayó del bolsillo en algún momento. Obviamente como todo colombiano que se respete, lo primero que hice fue entrar en pánico. A uno le meten desde chiquito en la cabeza que “sin cédula no eres nadie”, y así me sentí cuando no aparecía por ningún lado.

Una vez pasó la etapa de pánico, llegó la de resignación. Y siguiendo la tradición colombiana busqué en Google “¿Qué hacer cuando se pierde la cédula? Lo primero que recomiendan es poner el denuncio en la página de la Policía Nacional, así que eso hice: uno llena un formulario de 3 preguntas y descarga un PDF, tan simple como eso.

Todo esto pasó a mediados de Marzo, un par de días antes de un viaje que tenía programado a Cartagena. Por lo que en realidad la “etapa de pánico” nunca pasó. Uno escucha tantas historias de personas que no las dejan viajar porque no tienen cédula y s asusta aún más. Sin embargo en enero me había pasado algo similar, dejé la cédula en el hotel donde estaba alojada, pero en esa ocasión me dejaron viajar presentando el pase y después el hotel me envió por correo mi cédula. Por eso antes de paniquearme sin necesidad,  llamé al aeropuerto y pregunté si era posible, un patrullero de la policía muy amablemente me dijo que podía viajar presentando el denuncio y una fotocopia de la cédula si la tenía.

Pués el día del viaje, llegué con mi cédula scaneada (lo había hecho hace años por si acaso, y mira tú) y el PDF del denuncio en mi celular. Al momento de pasar por seguridad expliqué la situación, mostré ambos archivos, y sin ningún problema, me dejaron viajar. Mientras estaba en sala de espera, aún no salía de mi asombro y me puse a pensar ¿Qué tan importante es en realidad ese pedazo de plástico?

De ahí en adelante me propuse descubrirlo. ¿Para qué necesito la cédula y como puedo evitar tener que mostrarla para lograrlo?. Durante mi viaje se presentó la primera oportunidad, quise comprarle unas medicinas a mi papá que estaba recién operado y en la droguería no pude usar la tarjeta de crédito porque me exigían. Yo que soy fanática de las compras online, entré por el celular a la página de la misma droguería, seleccioné lo que necesitaba y tramité mi pago a través de PayU.

Y así fue como empecé a descubrir plataformas en las que puedo comprar con tarjeta de crédito o débito sin necesidad de mostrar la cédula. Rappi, Domicilios.com y Uber Eats para los almuerzos, Mequeo y Mercadoni para hacer mercado, Uber para moverme de un lado a otro, etc. Incluso gracias a Ultrabox, descubrí que puedo comprar cosas en Amazon por la mitad del precio que en Colombia con envío incluido hasta la puerta de mi casa.

Pero la cosa no para ahí, hace 2 semanas el destino me la volvió a jugar. Perdí mi tarjeta de crédito, y mi tarjeta débito. Lo primero que me dijeron en el banco es que en cualquiera de las oficinas podía reclamar una nueva tarjeta débito, solo tenía que presentar la cédula. Y yo pensé “mierda, hasta acá me llegó el jueguito”. Sin embargo, la tarjeta de crédito (que irónicamente es la que uno tiene que mostrar con la cédula) me la envían a la casa de 3 a 5 días hábiles. Fue entonces cuando descubrí la maravilla de los “retiros sin tarjeta“, un nuevo producto que tienen los bancos con el que uno desde la aplicación móvil indica cuanto desea retirar, y recibe a cambio un código que se ingresa en el cajero automático y listo… dinero en efectivo en tu mano.

Hace una semana exactamete recibí en mi casa la tarjeta de crédito, yo estaba en un curso intensivo de 2 días, así que mi hermano recibió el paquete, y me corroboró aún más que esos pedazos de plástico son cada vez más inservibles. Me envió fotos de ambos lados de la tarjeta, y con eso la pude ingresar en todas mis aplicaciones de compras, uber, google play, etc. Como si nada.

Creo que ya ha sido suficiente de experimentar, y como me dijeron recientemente “desafiar la burocracia”. Pero no puedo evitar preguntarme ¿Es esto bueno o malo? Está claro que la era digital facilita las cosas en muchos sentidos, pero no solo a nosotros sino también a los ladrones de identidades, a los hackers, a cualquier persona con malas intenciones y acceso a internet.

¿Ustedes que opinan? ¿Un pedazo de plástico es necesario para que seamos “alguien” en este país? ¿En el mundo? ¿Es nuestra identidad en línea suficientemente fuerte para permitirnos vivir en el mundo real?
¿Me dejan saber su opinión en los comentarios?

Gracias!

Laura out!

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